Las Rehoyas. A propósito de engaños

Ya que se empeña mi vecino Sergio Millares en escribir sobre el proyecto de reposición de viviendas de Las Rehoyas arremetiendo contra el Partido Popular y sus concejales, no tengo más remedio que, utilizando el derecho de legítima defensa, reconvenir al concejal de distrito, quien, desde luego, en esa invitación a la memoria no ha hecho uso del rigor del que siempre ha hecho gala su histórico apellido.

Sr. Millares, le confirmo que fue el Partido Popular, con gran orgullo, el que hizo el parque de Las Rehoyas y lo dotó de los equipamientos deportivos y de ocio más modernos. Sí, lo hizo para disfrute de los barrios de El Polvorín y Las Rehoyas Arapiles, y además lo conectó con una pasarela peatonal con  Copherfam, Miller, Lomo Apolinario, Divina Pastora y Los Ángeles y a través de un ascensor con Schamann y San Antonio. Y dice usted que dejamos aislados a los vecinos de Las Rehoyas. ¡Menuda ocurrencia!

Y ya puestos, – y solo le hablaré de parques y paseos- también hicimos el parque de La Mayordomía, para Lomo de Los Frailes y Tamaraceite y el del Canódromo para Schamann; y el Juan Pablo II para 7 Palmas; y el parque de Lomo Apolinario – Casablanca III; y el nuevo Parque Doramas; y el Pablo Picasso de San Cristóbal; y el de Las Edades en Jinámar; y el del Rincón en Guanarteme; y el parque de la ladera de La Minilla; y también fue un gobierno del PP el que consiguió la parcela de La Cícer para construir después un equipamiento deportivo; y adquirimos además para todos los vecinos El Confital; y también, con aciertos y errores, hicimos el parque de La Ballena; y también el parque del Estadio Insular y el parque Isabel Macario después de abrir la piscina de Tamaraceite; y los paseos de San Cristóbal, Puntilla- Confital y Cícer – Auditorio -Atlante. Y a todo esto lo llama usted “urbanismo improvisado” y “hacer lo justo al número justo de personas”. Los hechos hablan por sí mismos y no necesito recurrir a ningún gurú de nuevo cuño para justificarlo.

Pero volvamos a Las Rehoyas y a su plan de renovación. Fue también el PP, en 1999, el que incluyó por primera vez en un Plan General la necesidad de proceder a la reposición de las viviendas de Las Rehoyas. ¿Saben qué ocurrió entonces? Tras la aprobación inicial del Plan General en Enero de 1999, el barrio fue inundado de panfletos en los que se decía que el PP iba a expropiar las viviendas para “construir chalets para ricos” y que por eso habíamos construido el parque. El autor de aquella mentira fue Izquierda Unida y sus líderes de entonces, ¡qué casualidad! el actual concejal de urbanismo Javier Doreste y el hoy Alcalde Augusto Hidalgo. Dice el Sr. Millares en su artículo que no me imagina en una asamblea con vecinos. He mantenido muchas a lo largo de mi actividad política, la mayoría informativas para explicar nuestros proyectos y otras para desactivar los ataques demagógicos de la oposición de turno.  Pero ninguna como la de aquel 15 de Abril de 1999, cuando acudí como concejal de urbanismo, acompañado de Carmen Guerra y Pino Esther Rivero a una asamblea con más de 500 vecinos de Las Rehoyas para desmontarlas patrañas de Hidalgo, Doreste y compañía, ratificando los compromisos de sustitución de las viviendas, como quedó reflejado en el Plan General que se aprobó en 2000.

Es verdad que han pasado muchos años y que las viviendas de Las Rehoyas necesitan urgentemente ser sustituidas por otras nuevas y mejores. Esta es una realidad incuestionable. Los vecinos saben que el Ayuntamiento durante estos años no ha estado parado y que con el dinero recibido de todas las Administraciones se ha ejecutado el complejo plan de reposición de El Polvorín y avanzado el de Tamaraceite. Ahora, por fin, con dinero del Gobierno de España, le toca a Las Rehoyas. Los vecinos han esperado pacientemente y por eso no merecen ser destinatarios de un nuevo engaño y manipulación, protagonizados, miren por donde, por los mismos que hace unos años les llevaron a creer que serían despojados de sus viviendas.

Veamos las tripas de ese engaño. Cuando un Ayuntamiento pretende modificar el Plan General, reduciendo los espacios libres, -como el caso que nos ocupa, donde se pretende construir un edificio de 7 plantas y 150 viviendas en la parcela que hoy ocupa un campo de fútbol – la Ley lo obliga, en el mismo expediente de modificación, a compensar los metros cuadrados que se pierden de espacio libre con otros de nueva creación. En el mismo expediente significa, como es lógico, en el mismo espacio territorial donde se pretenden reducir los metros de parque. ¿Qué han hecho Doreste e Hidalgo? Como no tienen metros cuadrados de espacio libre de nueva creación en la zona de Las Rehoyas, cogen los metros del parque de la Ballena, tramitando otra modificación del Plan General para esta zona  y sustituyendo metros que estaban siendo usados por los campos de fútbol de la Ballena para convertirlos en espacio libre. ¡Esto sí que es una trampa, Sr. Millares!

Cuando el expediente llegó a la Secretaría General, su titular, con diplomacia pero con total rigor, advirtió que no estaba justificada la compensación a la que se refiere el artículo 46 de la Ley del Territorio. Este informe, aunque los miembros del grupo de gobierno hayan cerrado los ojos, es un informe negativo y debió acompañarse de un informe jurídico que argumentara la justificación solicitada por la Secretaría General. Y ese informe no existe. Es más, no encontrarán a ningún Letrado municipal capaz de firmar un informe jurídico que justifique la pérdida de un espacio libre en una zona de la ciudad con la creación de un parque en otra. Y esto es así porque el Tribunal Supremo tiene una doctrina pacífica en esta materia que establece que la compensación debe ser en la zona concreta afectada por la modificación. (STS de 18 Diciembre 2003; 18 de Febrero de 2010). Por eso, el concejal Doreste zanjó el debate en la Comisión de Urbanismo señalando “que no pediría ningún informe más y que tiraría para delante”. ¿Cómo se llama la adopción de un acuerdo a sabiendas de su ilegalidad?…

A todo esto hay que sumar que, para evitar que la aprobación definitiva vaya a la Cotmac y al Gobierno de Canarias, se han acogido voluntariamente a la nueva Ley del Suelo, esa que ellos mismos han recurrido ante el Tribunal Constitucional porque dicen que fomenta la arbitrariedad. ¡Pues va a ser verdad!

Mención aparte merece el lugar elegido para construir el edificio, un campo de fútbol donde juegan cada semana centenares de chicos sus partidos oficiales, quienes se verán privados de esta instalación deportiva.

Estos son los hechos que, por su gravedad, ha denunciado el Partido Popular y que ponen en riesgo la viabilidad del Plan de Reposición ante la hipotética interposición de un recurso judicial. Ahora se abre el periodo de alegaciones  y cualquier ciudadano, sintiéndose perjudicado, puede cuestionar el procedimiento utilizado. Presume incluso el Sr. Millares de debate y participación cuando los propios vecinos lo desmienten. Es que en el fondo, Doreste, Millares e Hidalgo viven en una realidad paralela, confunden urgencia con precipitación y una vez más se escudan en la necesidad de las personas para hacer de la demagogia su socorrida manera de hacer política sin importarles que, por sus torpezas, pueden hacer descarrilar un proyecto tan necesario como urgente.

 

 

 

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