¡Es la incoherencia, estúpido!

El tripartito municipal demuestra, una vez más, que no está a la altura del desafío que supone gobernar Las Palmas de Gran Canaria. A vista de pájaro nuestra Ciudad está más sucia y descuidada, los servicios públicos funcionan peor y los vecinos muestran el sentir de una ciudad que no está bien gestionada. Si hacemos zoom sobre los distintos asuntos de actualidad nos encontramos con casos sangrantes como El Confital, que ha pasado de poseer la Bandera Azul a estar cerrada por contaminación y declarada por el propio Alcalde como zona peligrosa o la situación cada día más evidente en la que se encuentran decenas de personas que duermen en las calles mientras el concejal de Asuntos Sociales nos hace creer que el número se ha reducido porque una noche salió a contarlos en una demostración palpable de la frivolidad con la que se gestiona políticamente este área tan sensible.


El último ejemplo lo encontramos en el barrio de La Galera. El Alcalde, Sr. Hidalgo fue un día a este barrio y ante las quejas de algunos vecinos porque los árboles llegaban a sus ventanas no se le ocurrió otra cosa que ordenar la tala de un centenar de ejemplares. Me ha hecho recordar aquella famosa orden de Chávez cuando espetó,  ante el asombro de medio mundo, lo de ¡exprópiese!…aquí, ante el asombro de media Ciudad, ordenó un tajante ¡tálese! sin oportunidad alguna para la defensa o reconvención de quienes, de forma abrumadora, defienden una ciudad más verde y amable.

La decisión es arbitraria, incoherente y profundamente irresponsable. Atrás han quedado veinte años de riegos y cuidados a un centenar de árboles en los que, por otra parte, la ciudad ha invertido miles de euros que ahora se tiran por la borda sin pestañear. Malversación de fondos públicos me apuntaba un vecino ilustrado sobre el daño provocado y creo que no le falta razón. Los alcorques han sido tapados definitivamente renunciando así a un modelo de ciudad en el que la aspiración debe ser que todas las calles cuenten con árboles, plantas y flores, que hagan una ciudad más equilibrada y sostenible. De otro lado, sienta un precedente que legitima a otros vecinos, que considerando molestos los árboles o palmeras próximas a sus viviendas exijan la misma drástica solución. Es una espiral perversa e inadmisible en una gestión pública responsable.

Y mientras, el tripartito callado pensando que estamos ante una serpiente de verano que pronto pasará, pues tuvieron la alevosía de perpetrar el atentado en agosto, mes en el que la gente está de vacaciones y el asunto pasa más desapercibido. Destacable el silencio de la concejal de Medio Ambiente, la Sra. Alvarez, del partido ecologista Equo, integrado en los verdes europeos. ¿Cabe mayor incoherencia? Su cobarde mutis la convierte en coautora de esta brutal acción ordenada por el Sr. Hidalgo y ejecutada por la siempre obediente Sra. Medina, concejal de Parques, Jardines y talas diversas, área incomprensiblemente gestionada por el PSOE y no por el área de Medio Ambiente de Equo y Podemos, dirigida por doña Pilar Alvarez. La imagino en su fuero interno indignada, cabreada con sus socios por esta cacicada que la pone a los pies de los caballos, aunque el enfado se le pasará pronto porque nada va a estropear esta alianza política  que le ha permitido ser la única concejal de gobierno de Equo en Canarias. Aunque ello suponga renunciar a sus más elementales principios políticos. Parafraseando a James Carville:  ¡Es la incoherencia, estúpido! Y tan tranquilos.

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