OPINIÓN.Recuperar La Cicer. Veinticinco años de historia (J.J. Cardona)

Es sencillamente alucinante escuchar a los miembros del tripartito municipal sacar pecho por la transformación del paseo de Las Canteras a la altura de la Cicer, atribuyéndose la eliminación de la joroba y el nuevo trazado. Alucinante pero no sorprendente a la vista de la desfachatez que caracteriza estos dos años de gobierno tripartito. Conviene pues recordar la historia de esta parcela y que los vecinos valoren si me excedo en los calificativos.

En 1990 la parcela era propiedad de Unelco y estaba calificada en el Plan General de Urbanismo como espacio libre sujeto a expropiación. En 1994, en un mandato con gobierno tripartito presidido por el PSOE, el Ayuntamiento firmó un convenio con Unelco muy sencillo pero de importantes consecuencias: la compañía eléctrica cedió el frontal de la Cicer para la prolongación del paseo de Las Canteras y a cambio fue compensada con 25.000 m2 en un edificio de cinco plantas, en esa misma parcela junto a la playa, para la construcción de oficinas, un museo y un aparcamiento privado, además de otro aparcamiento público de más de mil plazas debajo del nuevo paseo de Las Canteras, es decir, la famosa joroba y el llamado mamotreto. Este convenio urbanístico se incorporó al Plan General de tal manera que el Ministerio de Medio Ambiente, en la última legislatura de Felipe González, encargó el proyecto de la prolongación del paseo de las Canteras con el aparcamiento incluido.

Con estos antecedentes, en el primer mandato de Aznar y con José Manuel Soria de Alcalde (1995-1999) se impulsó la construcción del paseo, comenzando las obras, encontrándonos durante su ejecución con un problema que no había sido previsto: el proyecto incluía la construcción de unos diques que afectaban a las olas surferas de la Cicer. La movilización de vecinos playeros y deportistas, consiguió, tras una complicada negociación con el Ministerio, la paralización de las obras y la modificación del proyecto.

“Ha costado mucho esfuerzo y de muchas personas llegar hasta aquí y por eso creo justo recordar lo que han sido los últimos veinticinco años de este privilegiado espacio, reconociéndole a los vecinos e integrantes de la Plataforma Recuperar La Cicer su determinación y colaboración al tiempo que no viene mal un poco de memoria no sea que algunos tengan la tentación, ya apuntada, de reescribir la historia”.

Conseguido el objetivo y desaparecidos los diques, las obras se reanudaron y el paseo avanzó hasta que su ejecución evidenció que a la altura de la Cicer subía de cota y generaba una pendiente hoy por todos conocida: el aparcamiento del convenio del tripartito socialista. A partir de ese momento se inició una reivindicación  presidida por la tenacidad y determinación de unos vecinos a los que se fueron sumando adhesiones. Antonio Alvarado secundado por Jose Navarro supieron aglutinar a un buen número de ciudadanos que plantearon al gobierno municipal la eliminación del aparcamiento y el anhelo de recuperar La Cicer para el disfrute ciudadano. La negociación fue complicada porque la nueva paralización de las obras del paseo ponía en riesgo su finalización, dejando la obra a medias y el paseo interrumpido. Esto el Ministerio no lo aceptaba entre otras cosas porque se perderían los fondos europeos y además  la Ciudad no se lo podía permitir pues, como el tiempo ha demostrado, la prolongación del paseo de Las Canteras ha sido estratégico para su desarrollo.

Solo la firmeza de la plataforma compatible con su responsabilidad permitió la finalización del paseo con el compromiso de recuperar La Cicer y quitar el mamotreto con su joroba. Y nos pusimos manos a la obra. Decenas de reuniones y negociaciones sobre el cómo recuperar La Cicer y qué hacer en ella. Nunca olvidaré una de esas reuniones con Antonio Alvarado y Jose Navarro, cada uno en su papel, consensuando los avances cuando asistimos atónitos al atentado sobre las torres gemelas en Nueva York, quedándonos sin ganas de seguir hablando…

Fue en esas fechas, dentro del segundo mandato del Alcalde Soria (1999-2003) cuando logramos el ansiado objetivo. Unelco expresó siempre buena voluntad para el acuerdo pero entonces pedía un precio inalcanzable para las arcas municipales, así que no encontrábamos la manera de compensarles hasta que desarrollando la actuación en Woermann, conseguimos la fórmula idónea. La eléctrica, tras largas negociaciones, aceptó ser compensada para instalar en el Woermann sus oficinas y de esta forma la Ciudad adquirió la propiedad de una parcela estratégica y única: la Cicer.  A partir de este momento es cuando podemos plantearnos con rigor la transformación del paseo y elegir el uso definitivo de la Cicer.

En el periodo 2003-2007, la Alcaldesa Pepa Luzardo y el concejal Felipe Afonso tomaron el relevo, abriendo una nueva etapa: la construcción del equipamiento deportivo de la Cicer y la conexión con la playa. El proyecto avanzaba hasta que en 2007 un nuevo gobierno del PSOE en el que estaba por cierto Augusto Hidalgo, decidió paralizarlo. Entre 2007 y 2011 nada se hizo, convirtiéndose la Cicer en un nuevo problema para los vecinos: suciedad, mosquitos y abandono.

Aquel mandato perdido dio paso a un nuevo gobierno del Partido Popular. A partir de 2011 recuperamos el proyecto deportivo a través del sistema de colaboración público-privada por el que una empresa realizaría la inversión a cambio de su gestión durante un periodo de tiempo. Desde que dimos el primer paso, el PSOE, sí otra vez el PSOE comenzó a ponernos piedras en el camino: recurrió el concurso, paralizó su tramitación, desacreditó el sistema elegido, nos denunció ante medio ambiente y frenó la obra todo lo que pudo, pero afortunadamente no consiguió su objetivo. En la primavera de 2015 la Cicer abrió y desde entonces miles de vecinos disfrutan de uno de los mejores equipamientos deportivos del mundo. Sí, no exagero o ¿cuántos hay que tengan delante la Playa de Las Canteras?

La última etapa de este ambicioso proyecto era la sustitución del paseo por el nuevo tramo, a menor cota y transitable desde la playa. En 2014 trasladamos la biblioteca, el parque infantil y las canchas, procedimos a la demolición de la estructura del aparcamiento, encargamos el anteproyecto y presupuestamos su financiación para finalizarlo este año 2017. Todo ello pagado al 50% por el Cabildo.

Tras las elecciones del 2015, el nuevo gobierno tripartito dejó pasar un año, condonó al Cabildo su compromiso para pagar el 50% de la obra y por fin, ahora se dispone a finalizarlo. ¡Es que sería inconcebible que no lo terminaran!

Como se imaginarán nos alegra mucho ver finalizado este proyecto aunque quede un hito importante por alcanzar y me refiero al traslado de la subestación. Ha costado mucho esfuerzo y de muchas personas llegar hasta aquí y por eso creo justo recordar lo que han sido los últimos veinticinco años de este privilegiado espacio, reconociéndole a los vecinos e integrantes de la Plataforma Recuperar La Cicer su determinación y colaboración al tiempo que no viene mal un poco de memoria no sea que algunos tengan la tentación, ya apuntada, de reescribir la historia.

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